Modalidades del gobierno triestamental en las universidades

El principio de la triestamentalidad comienza a desarrollarse e instalarse gradualmente en el ámbito académico en Chile.   Entendemos y definimos en general la triestamentalidad como un modo de organización y de gestión colegiada de la institución, que apunta a poner en práctica la participación decisoria y corresponsable de todos los integrantes de la comunidad universitaria a través de estamentos representativos.

La idea de triestamentalidad parte del principio democrático que la universidad es un espacio abierto y plural donde convergen ideas, conocimientos y saberes que se comparten en un ambito basado en la libertad de enseñanza y en la educación como un derecho social y un bien público irrenunciable e inalienable.
Si la universidad se define básicamente como un espacio académico de libertad, de igualdad y de pluralidad, el ejercicio de su gobierno debe ser democrático, pluralista y basado en la participación organizada de todos quienes forman parte de la comunidad universitaria: los académicos, los estudiantes y los funcionarios no académicos.  En la base del concepto de triestamentalidad están tres nociones: la idea de comunidad universitaria, la idea de gestión colegiada (o colegialidad) y la idea de corresponsabilidad.
Existe universidad como esfuerzo colectivo por el saber que se busca y el saber que se enseña, en tanto y en cuanto todos los segmentos de la institución se sienten en disposición de construir una comunidad, es decir, de manifestar su capacidad de integrarse en un proyecto universitario común y compartido.
Del concepto de comunidad emana la noción de corresponsabilidad, en el sentido de que en la medida en que existe un proyecto académico universitario común y compartido por todos los estamentos de la universidad, todos los integrantes de la comunidad universitaria son solidariamente responsables de sus logros y de sus fracasos, de sus avances y de sus lastres, de su convivencia y de sus conflictos, de sus dificultades y de sus proyecciones.

Poner en funcionamiento mecanismos de triestamentalidad en una universidad significa desencadenar una pequeña gran revolución de las mentalidades, las normas, los hábitos y de las estructuras universitarias, donde se modifican modos de funcionamiento tradicionales, verticales, elitistas e incluso clasistas, para sustituirlos por modos de gestión y gobierno democráticos y participativos.

LOS ORGANOS TRIESTAMENTALES

En la realidad, la triestamentalidad supone gobierno universitario colegiado (o colegialidad), aún cuando exista un conjunto de autoridades unipersonales como el Rector o los decanos de facultades elegidos mediante el sufragio ponderado de todos los integrantes de la comunidad universitaria, pero además, supone organos colegiados de gobierno, que ejercen una participación responsable y decisoria en la toma de decisiones de los asuntos que conciernen al gobierno y la administración de la universidad.
 La colegialidad es el fundamento de la democracia en el gobierno universitario.
 Aplicado en la práctica universitaria, este principio supone entonces la elección directa mediante sufragio libre, secreto, ponderado y unipersonal de las autoridades superiores de la universidad, por el universo de quienes se encuentran dentro de ella y este mecanismo va acompañado con el llamado voto ponderado, ya que de los tres estamentos universitarios, hay dos que tienen un carácter permanente (docentes y funcionarios) y un estamento (los estudiantes) que tiene un carácter transitorio por su breve tiempo de permanencia en la universidad.
Es objeto de discusión en la concepción y la aplicación de la triestamentalidad, por un lado, la proporcionalidad en la que acceden los distintos estamentos a los órganos colegiados de gobierno universitario y el nivel o instancia en que dicha proporcionalidad debe ser aplicada, es decir, ya sea en la ponderación del voto universal para elegir las autoridades universitarias, ya sea en la constitución de los órganos colegiados.
La triestamentalidad supone además  la constitución de organos colegiados permanentes de gobierno universitario, dotados de suficientes atribuciones y facultades decisorias en materias fundamentales del ejercicio de la autoridad interna, de la administración y del diseño y seguimiento de las políticas y orientaciones de la actividad docente, de investigación y de extensión, tanto a nivel de la casa central o matriz (en la forma de un Senado, Claustro o Consejo Universitario) como de las sedes universitarias territorialmente descentralizadas (Claustros y Consejos de Sede y Consejos de Facultad).

Una primera interrogante a resolver es ¿dónde se radican los órganos triestamentales de la universidad?

Responder a esta pregunta supone también decidir hasta qué nivel organizacional de la universidad se pretende llegar con los órganos triestamentales.

Una modalidad puede ser generar un órgano general de administración y gobierno de la universidad (en la forma de un consejo de administración, consejo superior, senado u otra modalidad colegiada), donde estén representados proporcionalmente, 1° los académicos, investigadores, profesores titulares, ayudantes de cátedra e investigadores de la universidad; 2° un conjunto de representantes exteriores de la universidad (egresados, titulados y profesionales destacados de distintas áreas de la ciencia); 3° los representantes de los estudiantes de carreras de pre-grado, incluyendo  además a los representantes de los alumnos de los cursos de formación permanente, perfeccionamiento, y de post-grados); 4° los representantes del personal administrativo, logístico, auxiliares, técnicos y de bibliotecas de la universidad.

Pero además hay universidades donde existen otros órganos colegiados especializados de carácter triestamental, que dependen del consejo de administración, como el Consejo de Estudios y de Vida Universitaria o el Consejo Científico de la Universidad, donde los distintos estamentos antes señalados también tienen respresentantes.

Estos organos triestamentales pueden estar radicados en la casa central, es decir, en el corazón del gobierno de la universidad, y también en las sedes y campus y a nivel de las facultades y carreras.

EL AMBITO DE DECISIONES DE LOS ORGANOS TRIESTAMENTALES

Una segunda interrogante a resolver es ¿cuál es el ámbito de facultades y decisiones que competen al órgano tristestamental?

No se trata solamente de elegir las autoridades superiores de la universidad, como el Rector o Presidente de la Universidad o los decanos de facultades.

Se trata sobre todo de ejercer una participación decisoria donde todos los estamentos involucrados asuman la corresponsabilidad por el presente y el futuro de la universidad, donde los componentes “transitorios” de la comunidad universitaria (como los estudiantes) participen de la responsabilidad de administrar su propia casa de estudios, entendiendo que cuando egresen, otros vendrán a beneficiarse o perjudicarse con las decisiones que tomen, y donde los componentes “permanentes” o más estables de la institución (como los directivos, los docentes e investigadores, los funcionarios administrativos) se hagan responsables solidariamente de la continuidad de la universidad de la que forman parte.

La aplicación del principio de la triestamentalidad, supone poner en discusión, debatir, decidir y aplicar un nuevo estatuto normativo de la universidad, un Estatuto Triestamental que regula en su conjunto el modo de elección de los representantes estamentales, la ponderación de la representatividad de los integrantes de los órganos colegiados, las atribuciones, facultades y relaciones entre las distintas autoridades y órganos de la universidad y el modo de resolución de controversias.

Manuel Luis Rodríguez U.

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El choque de dos iglesias

Las imágenes archirepetidas de la elección del pontífice católico en los grandes medios, nos trajeron a la memoria esas avalanchas mediáticas donde se pretende pontificar sobre la verdad o sobre la salvación humana.   El reciente evento mediático en el Vaticano, que todavía produce un conmoción multitudinaria deja al desnudo el choque de dos iglesias que no logran reconciliarse.

Por un lado, esa iglesia vestida de seda y púrpura, rodeada de candelabros de oro (oro americano, dicho sea de paso…) y de paredes de mármol brillante, esa iglesia oficial y milenaria, con sus rituales pesados y lentos, con sus silencios ensordecedores, sus relatos y oraciones en latín (el idioma del imperio romano hace 20 siglos atrás), esa iglesia monumental que actúa como un monumento inconmovible, con sus cardenales concentrados en rezar, mezclados entre ellos los purpurados que deben ser intachables y los que no lo son tanto.  Esa iglesia de pastores.

Y allá abajo, lejos, expectante, ansiosa, llena de alegría inocente, la iglesia de las ovejas y los corderos, la de las comunidades, la de las villas miseria, los barrios marginales y las favelas, que se compra la felicidad del nombramiento de un nuevo papa latinoamericano, pero seguro que no comulga con la rueda de carreta del “dad la riqueza a los pobres”.

Acto político del mayor significado político fue ese sorpresivo nombramiento de un argentino (para desagrado de los católicos ingleses) y que sigue la más perfecta continuidad de la institución católica desde la segunda mitad del siglo XX, de elegir “de corrido” y uno tras otro, a tres papas ideológicamente conservadores (Wojtyla, Ratzinger y Bergoglio), sin importar que el mundo ingresó a la post modernidad y la globalización.  No es una iglesia católica renovada que trata de mantenerse, es una iglesia conservadora que trata de protegerse, aun manteniendo en el siglo XXI el gigantesco poder patriarcal de una jerarquía que coloca a las mujeres en un incómodo lugar secundario, tal como el islamismo.

Cuando uno escucha al pontífice recien elegido hacer la metáfora del diablo y del demonio en la realidad mundana -¡…del siglo XXI…!!!- no queda menos que preguntarse si el demonio no habita tambien en quienes han cometido tantos abusos contra niños en tantos países del mundo y que la institución ocultó y negó.

En el ejercicio comunicacional del conclave y su elección reciente, vemos incluso el desconcertante choque de lenguajes: por un lado el lenguaje verbal del pontífice predicando la caridad, la humildad, la austeridad y hasta la pobreza, y el lenguaje visual que nos ofrece templos, altares, cálices, vestimentas, lámparas, mármoles, adornos y abundante parafernalia eclesial a un costo incalculable.

En el gigantesco andamiaje mediático de la escenografía vaticana  con el nuevo pontífice, las imagenes hablan demasiado fuerte como para negar la puesta en escena, la entronización del poder religioso y espiritual como herramienta de dominación (debajo del lenguaje de la humildad y de la austeridad) de una de las empresas religiosas más multimillonarias del mundo occidental.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Este ensayo tiene por objeto explorar algunas tendencias y escenarios futuros en torno al empleo y el trabajo en la región de Magallanes en la Patagonia chilena.

Dos tendencias parecen marcar el presente y el futuro del trabajo y del empleo en las regiones australes de Chile y particularmente en Magallanes: 1° la creciente movilidad geográfica de la mano de obra según la calidad y disponibilidad de ofertas de trabajo (inducidas fuertemente por las empresas demandantes); 2° la creciente demanda de mano de obra cada vez más calificada y tecnificada, como consecuencia del cambio de matriz productiva regional.

Los escenarios sugeridos no tienen un carácter definitivo ni conclusivo, sino que sugieren y proponen tendencias y trayectorias futuras plausibles, en un horizonte de 20 a 30 años.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes [Patagonia sin Represas], verano de 2013.

CRECE EN MAGALLANES LA DEMANDA DE MANO DE OBRA CALIFICADA…

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¿En qué creen los que no creen? Un diálogo ético en los inicios del milenio

El dialogo entre Umberto Eco y Carlo María Martini en torno a los grandes tópicos de la ética en una sociedad que ingresa en el nuevo milenio, resulta particularmente pertinente en estos días cuando la renuncia del Papa Ratzinger deja abiertas las interrogantes acerca de una institución hoy cuestionada y con grave crisis de credibilidad.

Lea, infórmese, piense, forme su propia opinión:

Eco_Umberto_Martini_Carlo_Maria-En_que_creen_los_que_no_creen

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La educación de mercado es desigual como el mercado

PREFACIO.

Hablemos de educación privada en Chile, es decir, del sistema de educación pagada con los recursos económicos de las familias y con los recursos fiscales que aporta el Estado.  La definimos como educación de mercado, porque se basa en las premisas ideológicas y funciona conforme a la lógica mercantil del cliente que adquiere un servicio y en el clásico principio de la oferta y la demanda.

La educación ¿es un bien público que interesa a toda el país y que compromete el futuro de la nación, o es un bien de consumo transable en un mercado donde unos llegan como vendedores y otros acceden como compradores?.

¿Porqué hemos visto como país las gigantescas inversiones privadas en establecimientos universitarios privados?  La respuesta podría ser demasiado simple pero es contundente: porque la educación puede funcionar como un negocio enormemente lucrativo, y es enormemente lucrativo no solo porque el lucro funciona abierta y subrepticiamente, sino porque hay una legislación que  permite la existencia de un mercado de la educación, que el Estado no controla y no fiscaliza.

Y es la existencia de este gigantesco negocio lucrativo de la enseñanza, que impide a los ideólogos  neoliberales del libre mercado en el poder, imaginar siquiera que haya una educación pública gratuita en el país o que el Estado asuma su responsabilidad social en este rubro…porque simplemente…¡se les acabaría el negocio…!

Este es un tópico central en el debate actual en Chile sobre el lucro en la educación superior.

Este ensayo pretende aportar una perspectiva multidisciplinaria sobre los mecanismos del lucro y del mercado educacional, integrando algunas de las categorías de la Ciencia Política, la Economía Política y la Sociología.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, septiembre 3 de 2012.-

LA EDUCACIÓN COMO MERCADO, ES TAN DESIGUAL COMO EL MERCADO DEL QUE FORMA PARTE

El punto de partida de nuestra reflexión es la idea que el sistema neoliberal de mercado ha logrado sistematizar y construir un sistema mercantil de la educación, un mercado y un negocio lucrativo y rentable.

En palabras de la periodista María Olivia Monckeberg: “Efectivamente, es un muy buen negocio. Uno de los mejores. Es la paradoja más grande. La norma, en un país supuestamente legalista, como es Chile, la norma dice eso. Incluso es una ley dictada durante la dictadura de Pinochet. Son corporaciones sin fines de lucro, sin embargo esa norma prácticamente nadie la sigue.

Creo que en esto hay dos grandes tipos de negocio. El negocio propiamente tal, que está interesado en sacar la mayor cantidad de dinero a través de figuras, subterfugios, como la inmobiliaria que arrienda los edificios, el que presta servicios como el aseo, como los proveedores diversos. Por otra parte, hay que considerar que hay una serie de subsidios, que tienen estas universidades por el solo hecho de serlo.

Arrastran la legislación histórica que beneficiaba a las universidades tradicionales, que desempeñaban un rol público, por lo cual no pagan IVA y otros impuestos. Tienen una serie de beneficios tributarios. Según especialistas, es un negocio que tiene más facilidades tributarias que la construcción. Es un negocio que por dar este servicio, educación, está muy favorecida.” (La Ciudad de las Ideas, 17 junio 2011. (Consultado en: http://ciudadideas.blogspot.com/2011/06/el-negocio-de-las-universidades-en.html)

La hipótesis central de este ensayo postula que la educación de mercado es una forma específica y una dimensión particular del mercado económico en una sociedad basada en la economía social de mercado y en el modelo neoliberal de desarrollo, y que opera sobre la base de la reproducción y ampliación de las desigualdades sociales.

El mercado de la educación está constituido por el conjunto de actores económicos, sociales y culturales (entidades, sociedades, corporaciones, organizaciones y empresas) que ofrecen servicios educacionales, donde un universo de estudiantes y trabajadores o clientes compran ese servicio y donde un grupo de profesionales son contratados como mano de obra especializada para producir académica y pedagógicamente ese servicio y que funciona sobre la base de la retribución lucrativa del negocio por parte de los propietarios del capital, o sea de las empresas que venden el servicio educacional.

Postulamos además que la educación de mercado es tan desigual como todo mercado, ya que produce y ofrece servicios educacionales de distinta calidad y para distintos públicos o clientelas.  Así, en el conjunto del mercado de la educación, hay universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales destinados a segmentos altos del mercado, para los segmentos medios y para los segmentos pobres y menos favorecidos.

De resultas de esta segmentación no-natural del mercado educacional, el Estado, sobre la base de la lógica subsidiaria, distribuye desigualmente sus recursos financieros (en la forma de becas, bonos, subsidios y otros aportes basales), de manera que las empresas educacionales acceden a esos recursos según parámetros de segmentación que desfavorecen a los sectores y segmentos más pobres y menos favorecidos del público-clientela-alumnado.

Dentro de la ideología neoliberal dominante el financiamiento de la educación puede realizarse conforme a dos procedimientos básicos: el financiamiento de la oferta y el financiamiento de la demanda.  En el modelo del financiamiento de la oferta, se supone que es “el Estado el que provee el financiamiento directo del puesto de educación primaria, secundaria o superior” (Hasse, R. et all.: Diccionario de Economía Social de Mercado, KAS, 2004, p. 205).  A su vez, en el modelo del financiamiento de la demanda, “es el alumno o sus padres quienes reciben los recursos financieros que les permiten financiar sus estudios primarios, secundarios o universitarios o su formación y capacitación”. (Hasse, R. et all.: op. cit., 205).

UN MERCADO LUCRATIVO PERO SOCIAL Y ECONÓMICAMENTE DESIGUAL

En una economía que es estructuralmente desigual y que produce desigualdades sociales y concentración de la riqueza y los recursos, el mercado de la educación tiene que reproducir “naturalmente” las desigualdades sociales trasladándolas al interior de un sistema educativo asimétrico que tiende a consolidar, cristalizar y profundizar las desigualdades.

Uno de los aspectos claves del mercado educacional es el efecto lucrativo de las empresas educacionales.  En un mercado prácticamente desregulado como es el mercado educacional, el lucro puede funcionar casi sin control y solo puede ponerse en cuestionamiento cuando la denuncia pública es tan potente como para producir un cambio de percepción de la ciudadanía y la opinión pública.

¿Como se produce el financiamiento privado de la educación? Los costos de enseñanza se solventan  mediante precios y tasas pagados por el usuario-cliente, pensiones, matrículas, colegiaturas y mensualidades, mediante aportes voluntarios de los sostenedores de los establecimientos privados y mediante otras prestaciones como los patrocinios, la publicidad y la venta de otros bienes y servicios, incluyendo los ingresos por capacitación, perfeccionamiento, planes de continuidad de carreras, entre otros servicios comercializados.

A su vez, los costos del aprendizaje se solventan mediante recursos propios (ahorros) o recursos de los padres de familia, mediante becas y asignaciones privadas y del Estado; mediante el trabajo remunerado y actividades paralelas (independientes, trabajo dependiente y trabajos ocasionales) de los estudiantes-clientes.

La educación de mercado consolida el mercado, la economía de mercado, el dominio político y cultural del mercado y la diferenciación social.

El mercado de la educación funciona conforme a la clásica fórmula del enriquecimiento a partir del dinero ganado con la producción -en este caso- de ciertos servicios educacionales comercializados.  Marx en El Capital lo define de este modo: “La fórmula general del capital es D – M – D+; es decir una suma de valor es lanzada a la circulación para sacar de ella una suma de valor mayor…” (Marx, C.: El Capital.  Crítica de la Economía Política.  Volumen III. México, 1995.  FCE, p. 57).

En este sentido, el proceso de producción capitalista que engendra esta suma de valor mayor es la producción sistemática de servicios educacionales y el proceso que la realiza es la circulación del capital desde y a través de las empresas educacionales (liceos, colegios y universidades), mediante sociedades inmobiliarias y otras empresas que rentabilizan esas ganancias.

Los clientes-alumnos pertenecientes a cada uno de los  estratos socio-económicos tienden a concurrir a aquellos establecimientos educacionales a los cuales sus recursos financieros familiares les permiten acceder, con lo cual se cristaliza la diferenciación social y se disminuye (aunque no se clausura) la posibilidad de ascenso social.

Dentro de un modelo de educación de mercado, la educación es siempre un buen negocio: las instituciones caras cobran caro para formar estudiantes-clientes de los estratos socio-económicos acomodados y mientras las instituciones para clase media y para sectores más vulnerables, también cobran caro por sus carreras, porque además del esfuerzo familiar e individual de sus alumnos-clientes, el Estado aporta con el alto costo de matrículas y mensualidades, por la vía de becas y otras ayudas.

Al interior del mercado de la educación se encuentran varios sub-mercados, como el mercado de la capacitación y el mercado de las especializaciones y post-grados, que funcionan sobre la lógica de la individualización de la oferta y de la demanda: cada uno se capacita y se especializa en lo que puede.   El mercado de la educación se vincula con el mercado del trabajo a través de los estudiantes egresados y titulados y a través de los profesionales que ejercen como educadores y/o docentes.

En particular, el negocio educacional funciona beneficiándose del trabajo intelectual del docente y profesional, trabajo que es a la vez, físico, intelectual y virtual.

En efecto, así como funciona en el mercado capitalista, donde el trabajo asalariado o remunerado produce bienes y servicios, pero cuyo resultado genera un excedente, que es la plusvalía (o ganancia) del dueño del capital, en el mercado educacional el empresario (sostenedor, accionista y/o propietario del capital) se beneficia y obtiene rentabilidad a partir del uso y abuso del trabajo intelectual del profesional o docente, y de otros mecanismos indirectos como las redes de sociedades espejo, fantasmas o inmobiliarias a través de las cuales extraen los recursos que ingresan para fines educativos, pero los destinan a otros fines.

En este sentido, podría asemejarse una universidad privada y con lucro a un supermercado donde ingresan ciertos “clientes” -los alumnos- para comprar y contratar un “servicio” – la educación- a cambio de un valor económico determinado.

El precio del servicio educacional son las elevadas matrículas y mensualidades que paga el cliente-alumno y su ganancia a corto plazo es la educación que recibe y su ganancia a mediano plazo  es el título que obtiene y con el cual ingresará al mundo del trabajo donde lo explotarán tal como lo hacen con sus profesores y colegas profesionales.

Al interior de la estructura educacional, el que produce realmente conocimientos, curricula, metodologías y productos pedagógicos y académicos es el educador, investigador o docente, pero el que se lleva el beneficio lucrativo de su trabajo es el propietario del capital, es decir, el o los dueños de la empresa educacional (sea este, colegio, liceo o universidad).

El trabajo docente y profesional que es, como hemos dicho, al mismo tiempo trabajo físico, trabajo intelectual y trabajo virtual, consiste en la serie de operaciones mentales  e informacionales a través de las que el educador construye conocimientos nuevos, investiga en busca de nuevos hallazgos de la ciencia o sistematiza conocimientos anteriores para trasladarlos a la esfera del aula.

En este sentido, el lucro en el negocio educacional es plusvalía garantizada y obtenida desde tres fuentes:  1° desde los recursos económicos familiares e individuales mediante los cuales las personas “invierten” en su educación; 2° desde el trabajo intelectual de la mano de obra especializada de profesores y profesionales docentes; y 3° desde los recursos fiscales con que el Estado subvenciona directa e indirectamente la educación privada.

LECTURAS Y REFERENCIAS

Bourdieu; P.: La esencia del neoliberalismo.  Santiago, 2002.  Editorial Aun Creemos en los Sueños y Le Monde Diplomatique.

Cornu, B.: L’Education, segment du marché scolaire?. Revue Internationale d’Education de Sevres. Paris, diciembre 2009.

Dehais, B.: L’Education, nouveau marché mondial. Paris, 2000.  Rev. Alternatives Economiques N° 187, dec. 2000,

Hasse, R., Schneider, H., Weigelt, K.: Diccionario de Economía Social de Mercado. Francfort, 2002.  Konrad Adenauer Stiftung.

Marx, C.: El Capital.  Crítica de la Economía Política. III volúmenes.  México, 1976.  Fondo de Cultura Económica.

Monckeberg, M.O.: El negocio de las universidades en Chile. Santiago, 2007, Random House Mondadori.

Paul, J.J. : Les relations entre l’education et le marché du travail: quelques reflexions économiques.  Paris, 1993.  Revue Francaise de Pédagogie. Vol. 105, N° 105, pp. 19-30.

Todos somos Maquiavelo – Ensayo crítico sobre la actualidad del pensamiento de Maquiavelo en el siglo XXI

El pensador florentino, situado en el tumulto estrepitoso de las luchas políticas de la Italia del siglo XV e inspirado en el humanismo dominante del Renacimiento europeo, tiene consigo el honor de ser el fundador moderno de la Ciencia Política, al tiempo que inició la escuela del realismo político que llegaría hasta Hans Morgenthau en el siglo xx.  Niccoló di Bernardo dei Machiavelli (1469-1527), hijo de abogado, fue funcionario público de la República florentina, diplomático (Canciller), pensador político y estratega, filósofo y escritor y ciertamente una de las figuras claves del Renacimiento italiano y europeo.

La potencia del pensamiento de Maquiavelo está tanto en la contundencia realista y pragmática de su visión del momento histórico que le tocó vivir, sino en que sus ideas han atravesado los siglos y aparecen hasta en sus adversarios intelectuales y entre quienes lo han tratado de distorsionar.

Ensayo en construcción…estamos pensando para usted…

La inteligencia colectiva – Texto integral del libro de Pierre Levy

Por una antropol0gía del ciberespacio, es el sub título del interesante libro de Pierre Lévy, filosofo francés contemporáneo, donde reflexiona acerca de las oportunidades que se abren en el mundo de hoy de construir una inteligencia colectiva, es decir, donde el conocimiento deje ser el resultado de la creación cientifica de un solo individuo y donde la colaboración de muchas mentes haga posible la colaboración colectiva de la ciencia.

Pierre Lévy es considerado en la actualidad como uno de los filósofos más importantes que trabaja en  torno a las implicaciones del ciberespacio y de la comunicación digital. En el año 1990 publicó un libro acerca de la convergencia de redes digitales y la comunicación hipertextual. Entre otros, Henry Jenkins se refiere a Lévy como una autoridad importante de las teorías de inteligencia colectiva en línea.

En su libro: ¿Qué es lo virtual? (Barcelona, Paidós, 1999), en francés Qu’est-ce que le virtuel? (París, La Découverte, 1995), Lévy relaciona y desarrolla el concepto de “lo virtual”, a partir del filósofo francés Gilles Deleuze, como una dimensión de la realidad que subsiste con la actual, pero irreducible a ella. Lévy distingue otros tres estados alternos a los virtual: lo actual, lo real, y lo posible.

El siguiente es el texto integral del libro de Pierre Levy

http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org/public/documents/pdf/es/inteligenciaColectiva.pdf

Si usted ha recibido este correo y post es que ha sido invitado (a) a nuestra comunidad CLUB DE LECTURAS, de manera que después de conocer el texto de Pierre Lévy, recibiremos sus comentarios con agrado y los consideraremos un aporte.